
«La ruta prohibida y otros enigmas de la historia» es, en palabras de su autor Javier Sierra, «el libro que yo necesito escribir antes de una novela». En él comparte con los lectores las fuentes de inspiración de sus novelas y episodios transcurridos a lo largo de sus investigaciones. Sierra, que ayer presentó su nuevo libro, editado por Planeta, en Foro Abierto de la librería Cervantes, asegura que todo lo que refiere en él está documentado y que al exponer sus «enigmas» parte de elementos reales, «que todo el mundo puede ir a ver», ya sea una lápida o un documento.
Entre los enigmas que ha recopilado no figura el del Santo Sudario de la catedral de Oviedo, al que Javier Sierra se refiere como «el pañolón». Lo conoce y, con escepticismo comenta que el problema, tanto en este caso como en el de la Sábana Santa de Turín, «es que la prueba del carbono 14 los data en el siglo X». Aunque el Sudario de Oviedo no ha aparecido en ninguno de sus anteriores libros, Sierra adelanta que el mes que viene la cadena de televisión Antena 3 emitirá el primero de los documentales que ha realizado para una serie titulada «El arca secreta». Estará dedicado a la Sábana Santa y aludirá también al Sudario. Su título es revelador: «El hombre que fabricó la Sábana Santa».
Ayer, en un ejercicio de síntesis, LA NUEVA ESPAÑA pidió a Javier Sierra que eligiera entre los 42 «enigmas» que ha incluido en su libro los que personalmente le resultan más interesantes o inquietantes. Ésta es su selección:
l Las Meninas. «Se la considera una obra leve de Velázquez, frente a los retratos de los reyes y sus validos, una obra íntima anecdótica. Hay un miembro de la Real Academia de San Fernando, aficionado a la astronomía, que sostiene que las figuras del cuadro coinciden con la disposición de las estrellas de la constelación Corona Borealis. Sostiene que es una obra mágica, un talismán para proteger a la reina Mariana de Austria y permitirle engendrar un hijo varón que garantice la sucesión a la Corona. No se puede entender la historia sin tener en cuenta lo histórico, lo esotérico, que forma parte de las creencias personales, y Felipe IV era muy supersticioso, contaba con una monja médium a la que encargaba descender al purgatorio para hablar con su esposa y su hijo muertos. También Velázquez era un apasionado de las ciencias ocultas y poseía en su casa una amplísima biblioteca sobre este tema».
l La bandera de la Unión Europea. «Se diseñó en los años cincuenta para el Consejo de Europa y luego la adoptó la Unión Europea. Se piensa que las doce estrellas representan los doce países de la Unión, pero ya estaban ahí antes de que ese fuera su número y corresponden a una visión del Apocalipsis que habla de una mujer con una corona de doce estrellas. El diseñador de la bandera, un artista alsaciano, reconoció que ésa había sido su inspiración y se armó un gran revuelo, porque los padres de la Unión habían insistido en que fuera un símbolo laico y habían descartado otras por la presencia de cruces».
l Las ciudades subterráneas de Capadocia. «Es el enigma más antiguo entre los que relato en el libro. Estas ciudades excavadas en el suelo de la Capadocia, en Turquía, llegan a tener hasta dieciocho niveles bajo el suelo y cuentan con sistema de ventilación y abastecimiento de agua. En 1963 se descubrieron 36 ciudades. Existe la teoría de que fueron construidas por los hititas hacia el 1.800 antes de Cristo, pero el que un millón de personas se refugiaran bajo tierra hace pensar en una gran amenaza, como el último gran cambio climático, la era glacial, hace nueve millones de años».
fuente: .lne.es
