El líder de una secta polígama estadounidense, Warren Jeffs, fue declarado culpable ayer martes de ser cómplice de violación por haber arreglado un matrimonio entre una niña de 14 años y su primo de 19 años en el 2001. Jeffs, autoproclamado “profeta” de la Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, pasó 15 meses como prófugo y se encontraba en la lista de los más buscados del FBI.
La sentencia será dictada el 20 de noviembre y Jeffs, de 51 años, podría ser condenado desde cinco años a cadena perpetua.
Jeffs no testificó durante el juicio de dos semanas y no se mostró afectado cuando el veredicto fue leído.
Muchos de sus partidarios, así como la víctima de la violación, quien actualmente tiene 21 años, y su familia se encontraban en la corte.
El juicio ha cautivado a Utah, el estado con una población mayoritariamente mormona.
LA SECTA NO ESTÁ INTEGRADA A LOS MORMONES
La secta de Jeffs no está asociada con la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, cuyos integrantes son llamados mormones.
La poligamia fue uno de los principios originales de la religión mormona, pero fue rechazada en 1890 cuando Utah se convirtió en estado.
Los fiscales sostuvieron durante el juicio que Jeffs sabía cuando arregló y presidió el matrimonio en 2001, en el que la chica fue cónyuge contra su voluntad, que posteriormente habría sexo no consentido.
En un testimonio entre lágrimas, la víctima dijo que suplicó a Jeffs que no la casara con su primo, a quien ella no amaba.
Jeffs le dijo que era su deber religioso entregarse a su esposo, y le ordenó que se arrepintiera y se sometiera a su voluntad.
La mujer, cuya identidad no fue revelada durante el juicio, dijo que quiso morir luego de que su esposo la obligó a tener sexo por primera vez.
Los abogados de Jeffs sostuvieron que él no pudo haber sabido que se cometería una violación a puertas cerradas, y que la chica fue demasiado vaga cuando le contó a Jeffs sobre sus problemas con la relación. Los abogados de la defensa dijeron que apelarían.
